martes, 8 de mayo de 2012

AIMC presenta la VIII Edición de su estudio sobre consumo, ocio y medios

AIMC Marcas desvela las preferencias de los españoles a la hora de realizar las compras del Hogar

• En el contexto de la crisis los españoles planean más cuidadosamente su compra semanal

• Precio y proximidad, los criterios más valorados para elegir dónde se compra

• Continúa la tendencia a comprar “el producto más barato”

• Percepción similar de la calidad de las marcas blancas y de las grandes marcas.

• Sigue en crecimiento la percepción de que la compra por Internet hace la vida más fácil

• Mercadona, el establecimiento más mencionado en 11 de las 17 comunidades autónomas

En este link podréis obtener todo el estudio http://recursos.anuncios.com/files/493/52.pdf


Fuente AIMC

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jueves, 3 de mayo de 2012

Catering & Pastelería ESTHER, firma con SC&M la externalización de su departamento de marketing


En los tiempos actuales, las empresas optan por hacerse más pequeñas, y reducir su estructura y su volumen, o aprovechado la coyuntura y la oportunidad que ésta nos brinda, expandirse y hacerse más grande.
Esta última, es la opción que Catering & Pastelería ESTHER valientemente ha tomado. Para ello ha contado con el equipo de SC&M, según como diría su director, Xavier Ibáñez, “emprender el viaje”.
En la foto vemos como los dirigentes de ambas corporaciones, Xavier Ibáñez y Vicente Garcés, corroboran mediante la firma del contrato, el compromiso de trabajo que por un año se ha estipulado.
Desde SC&M queremos dar las gracias a Catering & Pastelería ESTHER por haber confiado en nosotros y esperamos poder cumplir juntos muchas metas y que la relación sea duradera y fructífera por muchos más años.

María C. Franch
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domingo, 15 de abril de 2012

¿Qué es más grande, el problema, o no querer verlo?


No voy a volver a hablar de la situación, creo que ya se ha hablado demasiado, pero sin embargo, sí quiero abundar en el motivo del porqué algunos empresarios, algunos directivos, aún no quieren darse cuenta de que sus clientes, aquellos fieles incondicionales que compraban sus productos o adquirían sus servicios sin más, han cambiado su proceso de compra, han modificado sus criterios, sus motivaciones, sus necesidades…

Y yo me pregunto, ¿Han actualizado las prioridades de sus empresas tras este cambio de escenario?.

Sin duda sí existen muy buenas empresas que están atentos a estos cambios, por eso no nos sorprendemos de que, por ejemplo, Starbucks presentó en 2011 los mejores resultados de su historia, con 2.930 millones de dólares de facturación y un incremento de más del 11% de su mejor año, o Apple, con 13.0000 millones de beneficio en el último ejercicio; pero no hace falta que nos vayamos tan lejos, aquí en España tenemos empresas de primera como Lladró, Prosegur, Mercadona, entre otras muchas que han hecho de la crisis, su talismán para crecer y posicionarse como referentes en el mercado.

Entonces, ¿Cuál es el problema?, ¿Qué sucede con esas otras empresas que no se deciden a cambiar?, ¿Tienen miedo al cambio?, ¿Qué les impide adaptarse y buscar alternativas que les permita seguir con su actividad?

Sencillo, pero cierto… MIEDO A LO DESCONOCIDO.

Lamentablemente actuar o no, ya no es una alternativa, sólo estudiando todas las variables del entorno, y trazando un plan, será posible continuar.

El primer paso es “quitarse la venda”, a partir de ahí, confiar en expertos que le enseñen como aprender a comunicarse con su público, comprender qué necesitan y cómo podremos prepararnos para que encuentren en nosotros, en nuestra marca, en nuestros productos, la solución preferente a la que comprar.

Las claves son claras y sencillas: escucha a tú público, obsérvalo e interactúa.


Vicente Garcés Sandalines

Owner/CEO


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lunes, 9 de abril de 2012

¿Qué son los valores de una empresa?


Siempre han existido asuntos más importantes que otros para los seres humanos. Por ello, valoramos personas, ideas, actividades u objetos, según el significado que tienen para nuestra vida.

Sin embargo, el criterio con el que otorgamos valor a esos elementos varía en el tiempo, a lo largo de la historia, y depende de lo que cada persona asume como sus valores.

En las organizaciones, los valores permiten que sus integrantes interactúen de manera armónica. Influyen en su formación y desarrollo como personas, y facilitan alcanzar objetivos que no serían posibles de manera individual.Para el bienestar de una comunidad es necesario que existan normas compartidas que orienten el comportamiento de sus integrantes. De lo contrario, la comunidad no logra funcionar de manera satisfactoria para la mayoría.Cuando sentimos que en la familia, la escuela, el trabajo, y en la sociedad en general, hay fallas de funcionamiento, muchas veces se debe a la falta de valores compartidos, lo que se refleja en falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Por ejemplo, es difícil saber cómo enseñar a los hijos el valor “tolerancia”, si nuestros líderes y gobernantes insultan permanentemente a todos aquellos con quienes tienen diferencias de opiniones.

Igualmente resulta cuesta arriba promover el valor “respeto” si hay maestros, profesores, jefes o padres que frente a situaciones complejas defienden sus decisiones argumentando: “Aquí se hace lo que yo digo” o “Las cosas son así porque sí”.

En términos prácticos es poco probable que una comunidad funcione bien (y no digo “perfecto”) si las personas que la integran no se basan en ciertos principios que orienten permanentemente su forma de relacionarse, en las buenas y en las malas.

Con la palabra “comunidad” me refiero a la pareja, la familia, el trabajo, el salón de clases, el condominio, los vecinos, la ciudad, el país y a cualquier otra instancia de relación con otras personas. Si no compartimos sus valores no nos sentiremos bien, ni funcionaremos de manera adecuada en esa comunidad. Tampoco nos producirá satisfacción ser parte de ella.

Para la cultura organizacional de una empresa los valores son la base de las actitudes, motivaciones y expectativas de sus trabajadores. Los valores son la columna vertebral de sus comportamientos.

Si los valores no tienen significados comunes para todos los empleados, el trabajo diario se hace más difícil y pesado. El ambiente laboral se vuelve tenso, la gente trabaja con la sensación de que no todos reman en la misma dirección y los clientes pagan las consecuencias.

Como pilares de una empresa, los valores no sólo necesitan ser definidos. La empresa debe darles mantenimiento, promoverlos y divulgarlos constantemente. Sólo así sus trabajadores tendrán mejor oportunidad de comprender sus significados y ponerlos en práctica en sus labores diarias.

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Una vuelta de tuerca al formato de afiliación: Las microencuestas

El todo poderoso Google ha presentado su nuevo producto, Google Customer Surveys, nueva herramienta para sus Medios Online, que colaborarán a través de Microencuestas al usuario.

Cuando los usuarios visitan el sitio web de un Medio colaborador con Google (como, por ejemplo, el New York Daily News), tendrán unos artículos parcialmente cerrados, que, para poder leer, el usuario tendrá que contestar una MicroEncuesta publicitaria de Google.

El rendimiento para los WebMasters depende del tráfico de sus páginas: de hecho, el anunciante paga a Google la encuesta, y Google paga a los sitios colaboradores 5 céntimos por respuesta. Se rumorea que los anunciantes más interesados son las PYMES que no se pueden permitir encuestas más grandes y personalizadas.

Cómo ha declarado un portavoz de Google: “Es una manera de explotar el contenido digital sin tener que recurrir a las suscripciones”, aparte de ser una buena alternativa a las suscripciones de pago.


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domingo, 1 de abril de 2012

¿Cómo crear una estrategia en un "océano azul"?


Principios para desarrollar una estrategia de océano azul:

1- Crear nuevos espacios de consumo

El proceso de descubrir y crear océanos azules no consiste en intentar predecir las tendencias de una industria o sector a través de un ejercicio meramente adivinatorio. Tampoco consiste en implementar las nuevas ideas que surgen en la mente de los gestores utilizando el método de ensayo y error. El primer principio para la creación de una estrategia de estas características es establecer un proceso estructurado que logre ampliar los límites del mercado tal y como se concibe hoy en día. Para conseguirlo, los autores del libro proponen los siguientes cinco caminos.

2 – Centrarse en la idea global, no en los números

Una vez examinados los itinerarios que pueden llevar hasta un océano azul, el siguiente paso habrá de ser cómo aplicar estas ideas a nuestra propia empresa para urdir una auténtica estrategia transformadora. No nos encontramos ante un reto baladí. En la mayoría de las empresas, la planificación estratégicase basa en cómo competir en los mercados actuales (los océanos rojos): cómo incrementar la cuota de mercado, cómo reducir continuamente los costes, … En la elaboración de cualquier plan estratégico, los gestores pasan gran parte de su tiempo haciendo números en lugar de salir al exterior y pensar en cómo alejarse cada vez más de la competencia. Además, vistos con detenimiento, esos planes rara vez tratan de auténtica estrategia, sino que son meros movimientos tácticosque individualmente quizá tengan sentido, pero que tomados en conjunto no muestran una dirección clara ni innovadora. Esto nos conduce a la formulación del segundo principio para la elaboración de una auténtica estrategia de océanos azules:hay que concentrarse en la globalidad, no en los números. Los autores del libro proponen una alternativa al proceso tradicional de planificación estratégica: en lugar de elaborar un documento formal, resulta más recomendable dibujar sobre un lienzo, y de la manera más clara posible, la estrategia que queremos implementar. Realizar este ejercicio no significa que no haya que hacer números y compactar todas las ideas en un documento final, pero eso será más adelante. Los detalles son más fáciles de ubicar si primero se tiene una visiónnítida de cómo queremos distanciarnos de la competencia.

3 – Ir mas allá de la demanda existente

Ninguna empresa quiere aventurarse a ir más allá de los océanos rojos para encontrarse nadando en un ridículo charco de agua. ¿Cómo podemos maximizar el tamaño del mercado que estamos creando? Esta pregunta conduce a la formulación del tercer principio de la estrategia de océanos azules: ir más allá de la demanda existente. Para poder alcanzar este objetivo, las empresas deberían corregir dos prácticas estratégicas convencionales: la que consiste en centrarse únicamente en resolver las necesidades de los clientes actuales y la que conduce a una segmentación excesiva de los mercados. Cuanto más intensa es la competencia entre las empresas, más fuerte es el intento de personalización de la oferta de productos y servicios. El inconveniente es que, cuando las empresas compiten para conquistar las preferencias de los consumidores mediante una segmentación excesiva, se corre el riesgo de crear mercados-objetivo demasiado pequeños. Para maximizar el tamaño de los océanos azules, las empresas, en lugar de concentrarse en los clientes, tienen que dirigir su mirada hacia los no-clientes; y, en vez de extremar su atención a las diferencias entre los clientes, deben potenciar los elementos comunes que todos ellos valoran. A pesar de que el universo de noclientes normalmente ofrece grandes oportunidades para instituir océanos azules, son escasas las empresas que se preocupan por conocer sus características con el fin de tratar de atraerlos y convertirlos en clientes.

A grandes rasgos, puede decirse que existen dos niveles distintos de no-clientes: la diferencia entre ellos radica en la distancia relativa que cada uno mantiene en relación a nuestro mercado actual.

El primer nivel de no-clientes está constituido por personas que en algún momento han analizado nuestra oferta de productos o servicios, pero finalmente han decidido que lo que les ofrecemos no cumple con sus expectativas.

El segundo nivel de no-clientes lo forman aquellas personas que consideran la oferta actual de productos o servicios de una industria como inaceptable o como más allá de sus posibilidades económicas. Sus necesidades son satisfechas por otros medios o son ignoradas. Sin embargo, acercarse a este tipo de noclientes puede resultar muy lucrativo. La orientación estratégica natural de muchas empresas tiende a mantener la base actual de clientes y buscar nuevas oportunidades mediante la segmentación progresiva. A pesar de que este método puede ser válido para consolidar una ventaja competitiva e incrementar la cuota de mercado, no es una estrategia que conduzca a la creación de océanos azules y generar una nueva demanda. Mantenerse orientado hacia los clientes actuales no es intrínsecamente pernicioso; sin embargo, poner en cuestión el statu quo y lanzar una mirada abierta a las oportunidades que ofrecen los que todavía no están de nuestro lado no ha de descartarse de antemano.

4 – Asegurar la viabilidad comercial del océano azul

Acabamos de ver cómo se puede maximizar el tamaño del océano azul que estamos concibiendo. Pero el recorrido no termina aquí: es el momento del cuarto principio, que supone validar la estrategia para asegurar su viabilidad comercial. El objetivo no es otro que reducir el riesgo que entraña la implantación de una estrategia de este tipo. Para estar seguros de la viabilidad de la estrategia, habrá que hallar una respuesta afirmativa a las siguientescuestiones:

- ¿Obtendrán los clientes una utilidad excepcional de la nueva idea de negocio? - ¿El precio marcado para los productos o servicios está al alcance de la gran masa de posibles clientes?

- ¿La estructura de costes que tenemos es viable teniendo en cuenta el objetivo de precios que nos hemos marcado?

- ¿Existen obstáculos para transformar nuestra actual propuesta de valor?

La necesidad de ofrecer una utilidad excepcional a los clientes con nuestro nuevo océano azul parece algo evidente. Sin embargo, muchas empresas fallan en este punto al obsesionarse con la novedad de su producto o servicio -sobre todo si una tecnología innovadora forma parte de él. Así fue con el Philips CD-i, una auténtica maravilla de la ingeniería, pero que no proporcionaba a los consumidores una razón lo suficientemente cautivadora como para comprarlo. El CD-i incluía en un solo aparato un reproductor de vídeo, una cadena de música, una consola de juegos y una herramienta de aprendizaje. Lo ejecutivos de Philips dieron por sentado que una tecnología de vanguardia resultaría un completo atractivo para los consumidores. Sin embargo, no fue este el caso, ya que el producto disponía de tantas funcionalidades que los consumidores no sabían realmente cómo utilizarlo. Además, en ese momento eran muy escasos los discos y el software disponibles en el mercado para ser utilizados en el CD-i.

La trampa tecnológica en la que cayó Philips es algo habitual, incluso entre las mayores empresas del planeta. La innovación en el valor que se ofrece a los clientes no es equivalente a la innovación tecnológica. El Cirque du Soleil, Starbucks, The Home Depot o Ralph Lauren son océanos azules que poco tienen que ver con la tecnología. Para que el nuevo producto o servicio consiga atraer de forma consistente a las masas debe hacer la vida de los clientes mucho más sencilla, más productiva, más cómoda, más divertida, con menos riesgos y todo ello respetando el medioambiente. Además, debe hacerlo en cada una de las fases que conforman la experiencia de consumo del cliente: compra, entrega, utilización o mantenimiento. La nueva propuesta no solo debe aportar una utilidad claramente diferenciada de la ya existente, sino que debe derribar los obstáculos que impidan a los noclientes pasarse a nuestro bando.

El segundo aspecto que determinará la viabilidad de la estrategia de océano azul es el establecimiento de un precio apropiado. El precio estratégico que se fije para la oferta de productos o servicios no solo ha de atraer a los clientes de forma masiva, sino que debe ser también un aliciente para retenerlos.

Cuando una utilidad excepcional se combina con un precio estratégico, la posibilidad de ser imitado por la competencia se reduce. Para ayudar a los gestores a encontrar el precio oportuno para una oferta irresistible, los autores presentan la herramienta llamada el “túnel del precio”.

Conclusión

Los principios del océano azul son cuatro:

  • Crear nuevos espacios de consumo;
  • Centrarse en la idea global y no en los números;
  • Ir más allá de la demanda existente;
  • Asegurar la viabilidad comercial del océano azul.

Una vez aplicados los cuatro, nuestra estrategia está lista para ser implantada. Sin embargo, dar nacimiento a un océano azul no es un proceso estático. Cuando una empresa se embarca en este tipo de estrategias, tarde o temprano los imitadores pueden aparecer en el horizonte. Las empresas, por tanto, han de aprender a no regocijarse en los éxitos actuales. Para navegar con éxito en un mercado sobresaturado es ineludible mantenerse en alerta permanente.

Fuente: Libro la Estrategia del Océano Azul

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viernes, 16 de marzo de 2012

3 PASOS PARA TRIUNFAR EN INTERNET


La mayoría de empresarios en Internet se concentran demasiado en "conseguir" hits y se equivocan en mirar la situación desde arriba. Podríamos decir que marketing es el proceso por el que se mueve un producto desde el productor al consumidor. Esto incluye investigación, desarrollo del producto, comunicación, ventas y reparto del producto.

En este artículo, echaremos un vistazo al proceso de marketing en su conjunto, desde arriba.

El marketing en Internet no es muy diferente en el fondo del marketing en el mundo real: solamente va más deprisa.

Como decía Paco Cabrera, un profesor de Marketing: "Marketing es enterarte de lo que quieren tus clientes y dárselo en mejores condiciones que la competencia". Esta es una frase de las que más me han impactado desde siempre. Parece una frase simple, pero lleva encerrado desde la investigación de mercados hasta la distribución.


Primer paso: Investiga y desarrolla tu producto.

Todo producto de éxito empieza con una idea. Esa idea debe ser completamente examinada antes de hacer nada más, antes de hacer ninguna acción. Antes de que elijas un producto o servicio para vender, necesitas definir tu público objetivo o segmento de mercado. Es decir tus potenciales clientes. Asegúrate de que usas los recursos adecuados para anunciar tu producto a tu segmento de mercado.

Por ejemplo si eres un doctor promocionando tu sistema de cura de piedras en el riñón por ultrasonidos, no sería práctico insertar tu anuncio en páginas de anuncios gratuitos. Sin embargo si tu producto es un champú que garantiza el crecimiento del pelo y puedes enviarlo a todo el mundo, entonces puedes hacer una fortuna anunciándote en este tipo de páginas web.

Tu público objetivo determinará también tu página web. Además de requerimientos básicos de diseño como descarga rápida y navegación fácil, necesitas considerar como atraer la atención de tus visitantes, persuadirles a explorar tu web o hacer una compra o bien solicitar su email.

Cuando escribes las cabeceras (titulares) de tus anuncios y texto en tu web, piensa en el tipo de gente que estará visitando tu web. Considera sus datos demográficos como edad, nivel de ingresos etc. Proporcionales información gratuita que sea de su interés.


Segundo paso: Comunicación y publicidad.

Promoción es el acto de incrementar la popularidad de un producto a través de la publicidad. En este caso: conseguir más tráfico. Notas de prensa, artículos en las news y anuncios de información gratuita son ejemplos de promoción de un producto.

La publicidad está directamente relacionada con la venta del producto. Cuando poner un anuncio clasificado o inscribes tu web en los buscadores y directorios, considera tu potencial cliente e incluye una cabecera que le diga exactamente como se beneficiará haciendo click en el enlace a tu web. Tus anuncios han de ser cortos y concisos. Que apelen a la curiosidad y estimulen a querer saber más.


Tercer paso: Vender y repartir.

Vender es cambiar bienes y servicios por dinero. El proceso de vender en Internet no es diferente al que se ha estado usando con éxito por décadas.

Es increíble ver como tantas webs no facilitan el proceso de compra, confunden al visitante. No usan técnicas comunes en ventas como ofertas especiales, o dos por uno. Cuando entras en una tienda de ordenadores física, hay vendedores y carteles que te anuncian que productos están en oferta o cual es la recomendación del vendedor, que precios han sido rebajados etc. Pero en Internet, la mayoría de webs lo único que ofrecen es un motor de búsqueda para consultar y un carrito de compra.

Si anuncias una venta, debe estar conectada con un link a los detalles, a como ese producto satisfará las necesidades del cliente. ¿Has hecho click alguna vez en una oferta que te haya llevado a una web en la que luego tardes varios minutos en encontrar la oferta? Cuando vas a una tienda de coches, ¿Tienes que esperar en una cola y entonces pedir a alguien que te enseñe un coche?

Una vez un cliente decide comprar, ya puede tener lugar la venta de hecho. Este es un punto crítico en el proceso de ventas donde todo tu trabajo puede haberse malgastado si no tienes un eficiente modo de tomar los pedidos y medios para el reparto del producto.

Esto nos lleva de nuevo al desarrollo de la web y su integración con tecnología de "carritos de compra", proceso de tarjetas en tiempo real. O bien, al menos un formulario de pedido y un autoresponder para confirmar el pedido al cliente.

(Artículo basado en "Three Steps To Successful Internet Marketing " de Derrick VanDyke, editor de SubmutPro! Marketing News)


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